Estoy en ese punto en el cual te sentís la pelotuda más grande del mundo, cuando no lloraste por un mes por esa persona y unas palabras, una acción, una fecha pueden hacer de tu día un mar, sentís que tu almohada es la ropa lavada antes de estrujarla, la hoja en la que estás escribiendo se hace hoja de calcar, la tinta se corre y es aún más triste, tu nariz no hace más que gotear, el miedo que te dá cuando no podes parar de sentirte melancólica, sola y lo más feo es darte cuenta cada vez que lloras que lo perdiste por siempre, que ya no estás en sus planes, te mata tener un libro de más de mil páginas con recuerdos juntos y que él ni siquiera se acuerde de una corta conversación, o de algo que signifique algo para los dos. Esa actitud de indiferencia para que no sepa que después de tanto tiempo aún lo querés como antes, cuesta meses de ensayo, vivo actuando.
Saber que él llora por alguien más y no poder abrazarlo ni preguntarle que le sucede, por miedo a que no cuente nada, por miedo a saber de ese alguien más, por miedo de algo que no sé que es.
Ver cuando abraza a alguien y cuando te saluda a vos es sólo un beso en la mejilla de protocolo, cuando estás en ronda con tus amigos y él se va sos la única que gira para verlo irse y su voz retumba las paredes de tu cráneo diciendo ''te quiero'' como lo solía hacer, con esa ternura que habitaba en él, con ese amor que te tenía, con esa sinceridad de niño, con esa confianza como cuando dices acepto en el casamiento, con ese amor con el cual lo amas hoy.
Cada día que pasa está vacío, ya no hay siquiera abrazos fingidos, no hay más palabras de amor, no hay color en tu estado de ánimo, no tenes autoridad para agarrar esas manos sudadas, blanditas y tiernas que antes te pertenecían, ver cambios en él, como que una gran sonrisa ahora sólo la ves una vez al mes, ver cambios como pasar de alguien loco, dulce, gracioso, simpatico a alguien recto, sociable pero sin sentido.
Cuando estás sóla no puedes concentrarte en algo más que no sea en él, cuando tenés síntomas de depresión, cuando se te bajan las defensas y contraés desde un resfrío a unas molestas placas en la garganta, cuando el cabello se te cae y no para de caer, cuando te duele el cuerpo de estar tanto tiempo dormida sin ganas de nada, cuando decaén tus notas completamente, ahí es cuando se siente tu ausencia, cuando mi familia no anda bien no tengo a quien recurrir, ya no puedo escaparme de la clínica corriendo a tu casa en busca de refugio, no puedo explicarte que siento, los silencios abundan en nuestras escasas charlas, la manera en la que extraño ver a tu familia de sentarme en un sillón de tu casa me deja hasta sin ganas de suspirar, cuando hablan de la materia que te gusta mi pensamiento se aleja y se va con vos, cuando ya no hay nadie que debata sobre política con mi familia es como caer en picada desde un acantilado. Cuando me voy a dormir, tener el televisor prendido es rutina, ver programas, cualquiera sea para no pensarte, para no llorar ni extrañarte, ver tu nombre en cada negocio cada 4 cuadras, pasar por esos lugares donde estuvimos alguna vez, esas películas que veíamos, las cosquillas.. ¡Que felicidad me traían! y hace más de 9 meses que no las sentís viniendo de mí. Cuando recuerdo lo estúpida que fui por alejarte de mí lloro hasta que siento que me voy a morir ahogada en lágrimas y recuerdos, tengo todos y cada uno de los diálogos que hicimos juntos, tengo grabada tu voz, tengo guardado el recuerdo de la primera vez que te ví bien cuidado en el fondo de mi corazón, cuando hablamos intento sostener la mirada en la tuya, pero al ver tus ojos siento un dolor en el pecho, una pérdida, una culpa, que por más empeño que ponga no se va, me duele tener que verte ahora como un amigo, ahora mirarte es un privilegio que Dios me está concediendo. Rutinariamente pienso en cuando nos dejemos de ver, pienso en cuando crezcamos y te vallas a otro lugar, pienso en retirarme primero de nuestro lugar de encuentro, que por cierto empecé por vos y sigo por vos.
Me volví ciega y sorda con los consejos de mis amigos, con los de mi familia hasta con las instrucciones de mi psicóloga, hay días en los que quiero dormirme y no despertar, hay días en los cuales pienso que de acá a unos 60 años voy a buscarte y me vas a querer, invento historias donde los protagonizadores somos nada más ni nada menos que nosotros dos juntos, si te tuviera conmigo, no te privaría de nada, mi estilo no sería encerrarte conmigo y dejar el mundo atrás, sería vivir nuestras vidas complementadas, no que tu vida y mi vida sean lo mismo, sería aburrido ¿no? sueño con que crecemos, vivimos juntos, me imagino doblando tus pantalones, cuidándote de alguna enfermedad, protegiéndote de todo lo malo, nos imagino peleándonos pero al minuto ya estamos de nuevo juntos, imagino que despierto y no hace falta buscarte porque estarías ahí, al lado mío.
Acordarme de que me querías tal cual era en cuerpo y alma me deja anonadada.
No hay comentarios:
Publicar un comentario