Estábamos bailando abrazados, nos acariciamos y nos besamos. No hay excusa, no lo conocía desde hace mucho, sino hace una hora, no quiero decirlo como excusa, pero sentí que lo conocía, me hizo sentir segura, con vitalidad, era imposible resistirse. Es el prototipo exacto de hombre que me gusta. Creo que para que la magia de ese momento siga intacta no sería bueno volver a vernos, pero quien sabe..
domingo, 4 de diciembre de 2011
Un hecho para brindar.
Y fui ahí simplemente con la idea de pasar una noche más, una noche de amigos, y sin buscarlo se sentó a mi lado tan humano, compartimos el mismo vaso y fumamos el mismo cigarro, hablamos de nuestros intereses, ¡cuanta similitud! charlábamos en medio de la lluvia, cuando todos estaban adentro y entonces dijimos: Si solo es agua, nada pasa, me gusta. Se fue y pensé en no verlo más, pero a los minutos volvió a mi lado, bailamos como si no hubiese nadie a nuestro alrededor, bailamos como locos, bailamos como si nos conociéramos desde siempre, así lo sentí. Era música movida y nosotros bailábamos un lento bien pegados cuerpo con cuerpo pero sin exceder los limites, nos abrazamos, nos besamos los cachetes, y seguimos bailando como si fuera el último baile, saltamos, reímos juntos (realmente es difícil de explicar lo que sentí aquella noche, fue algo único y mágico).
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario